La historia de los islandeses que cambiaron su isla por las Islas
La excelente actuación de la selección islandesa y la eliminación de Inglaterra en la Euro ha despertado la curiosidad sobre los jugadores islandeses. Buena parte de los cuales han pasado por el fútbol inglés.

Fieles a su costumbre de no perder jamás de vista el ombligo patrio, los medios ingleses han achacado la eliminación de la Eurocopa ante Islandia a la propia ineptitud de Roy Hodgson y sus muchachos. Pocos han elogiado y atribuido su justo mérito a los rivales.

El desconocimiento del fútbol islandés en el resto de Europa ha provocado una molesta tendencia a caer en estereotipos y lugares comunes para hablar de las hazañas del equipo. Las crónicas tildan al equipo del sueco Lars Lagerback y el islandés Heimir Hallgrimsson de “aguerrido”, “luchador”, “sacrificado”. Pasan por alto que el equipo tiene un plan trazado al detalle, que la federación y las autoridades del país llevan años promoviendo el fútbol desde la base, y que muchos de sus jugadores han demostrado su calidad en las ligas más exigentes del mundo. Comenzando por la inglesa.

En efecto, el fútbol inglés ha sido terreno abonado para estas perlas islandesas desde los años 90. Pocos territorios han acogido de tan buen grado las exportaciones futbolísticas islandesas. Los motivos son múltiples pero podrían aglutinarse en tres.

Para comenzar, el idioma. La enseñanza del inglés (además del danés) es obligatoria en Islandia. Los islandeses dominan el idioma a la perfección y eso facilita enormemente su adaptación en las Islas Británicas, a diferencia de lo que sucede en España, Italia, Francia o Alemania.

En segundo lugar, la proximidad geográfica y el clima. Después de Groenlandia y las islas Feroe, Gran Bretaña es el país más próximo a Islandia. Esa cercanía provoca que también el clima, sobre todo en el norte de las Islas, sea similar.

Y finalmente, el tipo de fútbol. Históricamente, el fútbol islandés se ha caracterizado por el fútbol directo a causa en gran medida del desastroso estado de los terrenos de juego, embarrados a causa de la nieve y la lluvia durante buena parte del año (un problema eliminado con la inversión en terrenos sintéticos cubiertos). Los jugadores islandeses que llegaron a Inglaterra a principios de los años 90 estaban acostumbrados al “kick and rush” inglés porque habían crecido en ese tipo de juego. Aunque la situación hoy es radicalmente diferente en ambos países, las similitudes en los años 90 fomentaron la llegada de los islandeses a las Islas.

Los pioneros

Þorvaldur Örlygsson, rápidamente rebautizado Toddy a efectos prácticos, fue el primer islandés en hacerse un hueco en la primera división inglesa. El centrocampista impresionó a Brian Clough en su etapa en el Akureyri y el mítico técnico inglés le fichó para su Nottingham Forest en 1989. No fue hasta 1992-93, la primera temporada de la historia de la Premier League, en que Toddy logró hacerse un hueco en el equipo. Sin embargo, la temporada acabó en descenso y Frank Clark, sustituto de Clough, decidió no renovarle. Así que Toddy fichó por el Stoke, con el que jugó dos temporadas en segunda división antes de fichar por el Oldham Athletic, donde permaneció cuatro años antes de regresar a su país.

Aunque técnicamente no fue el primer islandés en las Islas, Guðni Bergsson sí fue el primer gran embajador del fútbol islandés. Bergsson formó parte del gran Valur que gobernó con puño de hierro el fútbol islandés en los años 80 antes de emprender su carrera profesional en la segunda división alemana a los 21 años de la mano del 1860 Munich, donde jugó cedido una temporada. Regresó a Islandia y emprendió sus estudios de derecho hasta que en 1988 el Tottenham presentó una oferta por él. Jamás pudo hacerse con un hueco en el once de Terry Venables, que por aquel entonces estaba plagado de internacionales ingleses como Paul Gascoigne, Gary Mabbutt, Gary Lineker o Chris Waddle. En 1995, tras seis años en los Spurs, fichó por el Bolton. Su primer partido con los Trotters fue la derrota en la final de la Copa de la Liga ante el Liverpool. El defensa islandés permaneció ocho años en el Bolton, al que capitaneó durante los últimos. Se retiró a los 38 años tras haber disputado 270 partidos con el equipo inglés.

Los cracks

Formado en el Akranes de su ciudad natal, Sigurdur Jónsson debutó a los 16 años en el primer equipo. Un gol desde 35 metros en un partido ante la selección inglesa sub-19 despertó la atención de unos cuantos ojeadores de toda Europa. Según la leyenda, un representante de un gran club inglés entró en el vestuario inmediatamente después del partido para ofrecerle un contrato. Seguro de sus posibilidades y rebosante de confianza tras su gol, Jónsson despedazó el contrato, se lo metió en la boca y lo escupió. Un par de días más tarde acabó fichando por el Sheffield Wednesday, que entonces estaba en primera división. Tras cinco años en el Wednesday (incluyendo una cesión en el Barnsley), fichó por el Arsenal de George Graham. Sin embargo, las lesiones lastraron su periplo en el gigante londinense. En los años 80, una dura entrada del escocés Graeme Souness en un partido internacional había supuesto el inicio de una larga serie de lesiones que impidieron a Jónsson realizar todo su potencial. En los Gunners, apenas pudo disputar una veintena de partidos, en los que marcó un gol. En la parte final de su carrera, se reconvirtió con éxito en un líbero, una posición que requería un menor desgaste físico.

El (posiblemente) mejor jugador islandés de la historia también pasó por el fútbol inglés. Eidur Gudjohnsen es el jugador más joven en haber debutado en la primera división islandesa con el Valur cuando lo hizo en el verano de 1994 con quince años. Apenas meses más tarde fichó por el PSV holandés, donde coincidió con otro joven que haría historia: el delantero brasileño Ronaldo Nazario. Tras debutar en Champions League con el PSV en el Camp Nou, Gudjohnsen sufrió una grave lesión de tobillo jugando con la selección sub-18 de su país. Los médicos del PSV llegaron incluso a temer por su carrera. Ganó peso y regresó al KR Reikiavik de su país en 1997 con el rabo entre las piernas. Fue entonces cuando Colin Todd, entrenador del Bolton, decidió asumir el riesgo de ficharle. Esa valiente decisión transformó la carrera de Gudjohnsen, que parecía abocada a estrellarse antes siquiera de haber despegado.

Tras una temporada y media en segunda división con el Bolton, en la que sumó 19 goles en liga, Gudjohnsen fichó por el Chelsea en el verano de 2000. Sus seis temporadas en Stamford Bridge fueron las más exitosas de su carrera. A las órdenes de Claudio Ranieri primero y José Mourinho después, el islandés marcó 54 goles en 186 partidos de Premier League con los Blues. Tras un periplo en el Barcelona en un rol secundario, regresó cedido a Inglaterra de la mano del Tottenham para la segunda mitad de la temporada 2009-10. Luego ficharía por el Stoke City, donde no logró confirmarse y acabó cedido en el Fulham. La temporada 2014-15 protagonizó un emotivo regreso al Bolton que le permitió a su vez volver a la selección islandesa, con la que ha viajado a la Eurocopa de Francia.

Hermann Hreidarsson dejó el IBV con solo 24 años para enrolarse en el Crystal Palace en 1997. En Selhurst Park se hizo inmediatamente con un hueco en la defensa. Los inicios no fueron sencillos y vivió algunos momentos cómicos, como el gol en propia puerta en Old Trafford en uno de sus primeros encuentros con los Eagles. Sin embargo, sus férreos marcajes pronto se convirtieron en una pesadilla para los delanteros rivales, como Ian Wright, que protagonizó un pequeño rifirrafe con el islandés durante el duelo ante el Arsenal.

El Palace descendió en la temporada de debut de Hreidarsson y el islandés emprendió un largo periplo por el fútbol inglés que le llevó a jugar en las cuatro primeras divisiones del país a lo largo de quince temporadas entre Palace, Wimbledon, Brentford, Ipswich, Charlton, Portsmouth y Coventry. Ostenta un par de récords curiosos: es el jugador extranjero que ha jugado en más clubes londinenses (Palace, Wimbledon, Brentford y Charlton) y también es el jugador que ha descendido más veces de la Premier League (cinco, igualado con Nathan Blake).

Gylfi Tór Sigurdsson ha tomado el relevo de Gudjohnsen como el futbolista islandés más dotado de su generación. Con 16 años recién cumplidos firmó su primer contrato con el Reading, después de haber realizado una prueba sin éxito en el Preston North End. Permaneció tres años en el fútbol base de los Royals, hasta debutar como sustituto en un partido de Copa de la Liga en la temporada 2008-09. El Reading le cedió a Shrewsbury Town y Crewe Alexandre para que se fogueara y en la temporada 2009-10 por fin se confirmó como titular indiscutible en el equipo, con el que logró nada menos que 17 tantos en liga. Su magnífica temporada provocó el interés de varios clubes pero fue finalmente el Hoffenheim alemán quien se hizo con sus servicios. A pesar de una temporada brillante de debut en Bundesliga (9 goles en 29 partidos), fue cedido para la segunda mitad de la temporada siguiente al Swansea, donde se erigió en una pieza clave del once y anotó 7 goles en los 18 encuentros que disputó.

Fue entonces cuando el Tottenham decidió cerrar su fichaje a pesar del interés de los galeses por retener sus servicios. En sus dos temporadas en los Spurs, su participación fue decayendo hasta acabar condenado a la periferia de la plantilla, lo que provocó su regreso a Swansea, donde ha recuperado sus mejores sensaciones. La temporada pasada fue su mejor año en la élite, con 11 goles en 33 partidos. Sus milimétricos lanzamientos a balón parado le convierten en uno de los más letales especialistas de la Premier League.

El capitán de la selección islandesa, Aron Gunnarsson, es otra de las perlas surgidas del Akureyri. Con 17 años decidió probar fortuna en el AZ holandés pero apenas tuvo oportunidades en los dos años que permaneció en los Países Bajos. Así que decidió mudarse a Inglaterra, donde recaló en el Coventry, con el que inmediatamente se convirtió en un fijo del equipo en segunda división. En sus tres temporadas en el club, disputó 122 de los 138 partidos de liga que jugó el club. Ese excelente rendimiento provocó que fichara por el Cardiff al finalizar su contrato. En sus cinco temporadas en el club galés, Gunnarsson se ha erigido en un icono del club y miembro indispensable de la medular de los Bluebirds, con los que por fin tuvo la ocasión de debutar en la Premier League en la temporada 2013-14.

La conexión Stoke

El Stoke ha sido sin duda el club inglés que más futbolistas islandeses ha acogido en su historia. Por un lado, por una evidente afinidad climática y de estilo de juego y, por otro, por la propiedad islandesa del club durante los primeros años del siglo XXI. Þorvaldur Örlygsson, Eidur Gudjohnsen, casi toda la familia Gudjon, Arnar Gunnlaugsson, Rikki Dadason y Brynjar Gunnarsson pasaron por el club inglés.

Pero quizás el más exitoso de todos ellos fue Lárus Sigurdsson. Aterrizó en Stoke gracias a la recomendación de su primo, Örlygsson, que ya estaba jugando en los Potters. El técnico Lou Macari aceptó el consejo y le invitó a realizar una prueba que pasó con tal éxito que jugó ante el Portsmouth antes siquiera de haber firmado su contrato. Ya en su primera temporada fue elegido jugador del año del club, donde permanecería cinco temporadas, durante las cuales se convertiría en pieza clave del club. Luego jugó otras cinco temporadas en el West Brom, donde por fin tuvo la oportunidad de debutar en la Premier League.

Tras experiencias en Países Bajos, Alemania y Francia, Arnar Gunnlaugsson recaló en el Bolton Wanderers en 1997. En su segunda temporada en los Trotters marcó 13 goles en 27 partidos de liga, lo que provocó el interés del Leicester City. Allí, sin embargo, las oportunidades fueron escasas y apenas llegó a jugar 30 partidos de liga en cuatro temporadas, que incluyeron un par de cesiones al Stoke City. Su hermano gemelo Bjarki jugó tres temporadas en el Preston, donde jamás pudo consolidarse como titular.

Sagas familiares

Pocas familias islandesas han tenido una relación tan estrecha con el fútbol inglés como los Gudjonsson. El patriarca Gudjon (que da apellido a sus tres hijos futbolistas siguiendo la tradición de los apellidos patronímicos islandeses) fue nombrado entrenador del Stoke City en 1999 tras la compra del club por parte de un grupo inversor islandés. A pesar de lograr de lograr el ascenso a segunda división finalmente en 2002, el club decidió no renovar su contrato. Años más tarde dirigiría a Barnsley, Notts County y Crewe Alexandra, donde no lograría replicar sus éxitos en el Stoke.

El primogénito Þórður formó parte del Derby County que se salvó por los pelos en la temporada 2000-01. Tras su efímero paso por los Rams, jugó una temporada en segunda división con el Preston North End, donde apenas logró jugar siete partidos. Tras tres temporadas en la Bundesliga con el Bochum, volvió a Inglaterra para jugar en el Stoke que su padre acababa de dejar. Apenas consiguió jugar dos partidos de liga en dos temporadas antes de volver a su país.

El hermano mediano, Bjarni, no logró debutar en Premier League en las dos temporadas que pasó en Newcastle, ente 1997 y 1999. Tras dos años en el Genk belga, volvió a Inglaterra para jugar en el Stoke a las órdenes de su padre en tercera división. Bjarni se convirtió en el transmisor de las ideas de su padre desde el centro del campo de los Potters, a los que abandonó tras tres temporadas en tercera y una en segunda para probar fortuna en la Bundesliga con el Bochum. Su experiencia alemana fue breve y seis meses después estaba de nuevo en las islas para jugar en el Coventry. En casi cuatro años entre Coventry y Plymouth jugó una cincuentena de partidos en segunda división antes de volver a su país.

El hermano pequeño, Joey, es un nómada en una familia de nómadas. Tras pasar por Bélgica, Holanda y España, el Betis le cedió al Aston Villa la segunda mitad de la temporada 2002-03. Sus buenas actuaciones en sus once partidos de Premier League en la medular de los Villanos provocaron que el Wolverhampton cerrara su cesión para la siguiente temporada, en que sufrió para entrar en el once del equipo. Tras esas dos cesiones, el Leicester City se hizo con sus servicios de forma permanente. A una primera temporada de adaptación a Championship, siguió una segunda de confirmación en que anotó 8 goles en 42 partidos, lo que provocó que el AZ holandés le fichara. Sin embargo, apenas gozó de minutos y solo seis meses más tarde ya estaba de regreso en Championship de la mano del Burnley, donde permaneció tres temporadas y media, incluyendo una en la Premier League. Su canto del cisne en Inglaterra se produjo en League One con el Huddersfield, última parada antes de volver a su Islandia natal.

La rocosa pareja de Reading

Brynjar Gunnarsson fue uno de los muchos islandeses que recaló en el fútbol inglés de la mano de los dueños islandeses del Stoke. Jugó tres años y medio en los Potters entre tercera y segunda división antes de fichar por el Nottingham Forest para la temporada 2003-04. Su escaso impacto en City Ground provocó que regresara cedido al Stoke esa misma temporada. En 2004-05 jugó en segunda división con el Watford, lo que le abrió las puertas del Reading, el que sería el equipo más importante de su carrera. Permaneció ocho años en los Royals, incluyendo tres en Premier League, a pesar de que en el último de años no llegó a jugar ni un minuto. Con casi cuarenta años regresó a su Islandia natal.

En Reading, Gunnarsson compartió vestuario durante varios años con el central Ívar Ingimarsson. Tras periplos más o menos efímeros en Torquay, Brentford, Wolverhampton y Brighton, el defensa islandés aterrizó en Reading en 2003 y rápidamente se convirtió en un fijo de la defensa junto a Ibrahima Sonko. Fue una pieza clave del ascenso en 2006 y de las dos temporadas de los Royals en la Premier League. Su rol fue menguando hasta que en 2011 fichó por el Ipswich, en el que colgó las botas.

Helguson, Steinsson y compañía

Heiðar Helguson aterrizó en Inglaterra en invierno de 1999 a cambio de 1,5 millones de libras, una cantidad récord entonces para el Watford. A pesar de sus 6 goles en 16 partidos de Premier League, los Hornets dieron con sus huesos en segunda división, donde Helguson jugó las siguientes cinco temporadas, en que anotó 49 goles en 158 partidos de liga. Su constancia y sus goles provocaron que el Fulham le brindara la oportunidad de regresar a la Premier League en 2005. Allí logró 8 goles en su primera temporada pero solo tres en la segunda y acabó siendo traspasado al Bolton, donde apenas jugó un puñado de partidos la temporada siguiente en Premier League. A partir de ahí, jugó en Championship con Watford y Queens Park Rangers, con los que logró el ascenso en 2010-11, colaborando con 13 goles. En su única temporada en Premier con los Rangers logró la respetable cifra de 8 goles pero acabó siendo traspasado al Cardiff, donde jugó su última temporada como profesional.

Tras un par de temporadas en el AZ holandés, Grétar Steinsson fichó por el Bolton Wanderers en enero de 2008 por 3,5 millones de libras. El lateral derecho jugó cuatro años y medio en los Trotters, un periodo que acabó con el descenso del club a segunda división y la marcha del islandés al Kayserispor turco. En enero de 2015, Steinsson regresó a Inglaterra como director deportivo del Fleetwood Town en League One.

Jóhann Berg Guðmundsson (el Berg se revelará crucial en el siguiente párrafo) completó su formación en Londres, entre Chelsea y Fulham, mientras estudiaba en la International School of London. Al acabar su periodo de estudios, regresó a su país, debutó con el Breidablik y acabó fichando por el AZ, donde permaneció cinco años. Sus excelentes prestaciones en Países Bajos le valieron una oferta del Charlton en verano de 2014. A pesar de sus seis goles y 11 asistencias en liga, no pudo evitar el descenso del club esta temporada.

Jóhann Birnir Guðmundsson es un centrocampista que jugó un par de temporadas en Premier League en el Watford a finales de los años 90. Jamás logró hacerse un hueco en el equipo y el club le cedió unos meses al Cambridge United. Tras su poco exitoso paso por el fútbol inglés continuó su carrera recorriendo Escandinavia.

Tras seis exitosas temporadas en la liga escocesa con el Hearts, el polivalente centrocampista Eggert Jónsson fichó por los Wolves en la Premier League. Su paso por el club fue poco menos que un fracaso. Apenas logró disputar tres partidos en la temporada 2011-12, en que el club acabó descendiendo. Eso provocó que fuera cedido al Charlton, donde tampoco pudo hacerse un lugar. Tras pasar por Portugal y Dinamarca, regresó a Inglaterra de la mano del Fleetwood Town de League One, donde lleva jugando desde 2015.

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